![]()
Paisajes y Rutas
El
paisaje de Villayón lo conforma una gran variedad de árboles
y plantas
de los cuales cabe destacar los castaños, robles, abedules,
pinos, acebos
y el tricentenario alcornoque de La Zorera.
Villayón ofrece al visitante sendas inéditas donde poder practicar
el senderismo, mountain-bike, el caballismo y otros deportes de montaña.
Resultan especialmente interesantes las rutas: "La Cueva del Pímpano"
en Busmente, "La Ruta del Champolallo" en La Zorera, "La Ruta
de las Cascadas de Oneta", siendo ésta la ruta más conocida
e importante del concejo debido a la belleza del paisaje y de sus tres cascadas
(La Firbia, La Ulloa y La Maseirúa), y por último "La Ruta
de la Cascada de Méxica", aunque también hay rutas en terreno
más agreste, ideales para los más osados, como son las rutas
de "Panondres" o las sierras de "San Roque" y "Carondio".
También cabe destacar el gran número de ríos existentes
en el concejo, caracterizados la mayoría de ellos por su riqueza pesquera.
Destacan los ríos "Cabornel", "La Puntiga", "El
Acebal" y el "Polea", así como el Embalse de Arbón.

Ruta
de las Cascadas de Oneta
Es la ruta más importante y conocida del concejo, debido a inclusión
en el Plan de Ordenación de Recursos Naturales de Asturias con la categoría
de Monumento Natural. La travesía se realiza a pie y tiene un recorrido
de dos kilómetros y una duración aprox. de una hora. La dificultad
de la travesía es baja. Su acceso parte desde Villayón por la
carretera local AS-36 (Villayón-Luarca). Se llega al pueblo de Oneta,
allí tomamos un camino ancho y totalmente llano que parte de las inmediaciones
del albergue. La ruta transcurre al principio entre casas y luego entre prados
y tierras de cultivo dejando a la izquierda el río y a la derecha el
cementerio del pueblo. Enseguida, el camino se estrecha e inicia el descenso
que conduce a la primera, más importante y hermosa de las cascadas
(La Firbia). Al lado, el río discurre entre rocas y numerosos pozos
como el de "El Diablu", de gran profundidad y peligrosos remolinos.
De pronto, la corriente se precipita verticalmente por una altura entorno
a los quince metros, formando una cascada de espectacular belleza, es decir,
la segunda de las cascadas (La Ulloa), caracterizada por su menor verticalidad,
y la última (La Maseirua), caracterizada por su menor longitud pero
no menos belleza. A lo largo del transcurso de las cascadas, podemos contemplar
restos de molinos de agua.
La vegetación es rica y se desarrolla una
frondosa cubierta arbórea
de fresnos, robles (carbayos), alisos y castaños.
::pagina 2::