Nuestros Pueblos

 


Cabecera comarcal de la zona del alto Navia

Grandas de Salime,

encrucijada de caminos

Ultimo enclave asturiano del camino interior de Santiago

 

En el extremo suroccidental de Asturias, lindando con la provincia de Lugo y encajado en la cuenca del alto Navia, se encuentra el concejo de Grandas de Salime, con una extensión de 112,55 kms2. y una población de 1.458 habitantes. La sierra del Acebo, que atraviesa el municipio hasta las inmediaciones de la capital, configura todo su sistema hidrográfico, compuesto por el Navia y dos afluentes de éste, el Trasmonte y el Agüeira. El relieve pertenece, al igual que el resto de la zona, al sector occidental del Macizo Asturiano, adoptando una disposición norte - sur perpendicular a la rasa litoral y alcanzando su altitud máxima en los 1.201 metros de Pedras Apañadas. El clima es agradable, presentando menos pluviosidad en invierno que el bajo Navia y unos veranos secos y calurosos.

Cuenta todo el territorio con una larga y rica historia. Los primitivos habitantes dejaron restos de su culto a los cadáveres en abundantes túmulos y enterramientos hallados a lo largo de todo el concejo. De época posterior son los castros o poblados fortificados, que habitaban los pueblos prerromanos denominados con el gentilicio de «los cibarcos». Los tres castros conocidos son el de Chao de Samartín, el de Pelou y el de Coturulo. En la época de la dominación romana sabemos que el invasor explotó minas de hierro y oro. En el período medieval sabemos que existía una demarcación denominada Grandas, mayor que la actual, que dependía del Obispado de Oviedo. Del año 972 data la primera referencia documental relativa al territorio de Grandas, donde se menciona el Monasterio de San Salvador.

En el siglo XVI, reinando Felipe II, tiene lugar la emancipación de la jurisdicción episcopal, formándose entonces dos concejos, el de Grandas y el de Salime. Esta división se mantuvo hasta 1836, fecha en la que Salime se incorporó a Grandas dando lugar a la actual demarcación.

La villa de Grandas de Salime, actual capital del concejo, refleja, aún hoy en día, el haber sido en otro tiempo importante encrucijada de caminos, agrupándose sus edificios paralelamente a las 3 vías de comunicación que confluyen en el templo parroquial y el Ayuntamiento, situados en el corazón del pueblo. Por aquí transitaban los peregrinos que iban de San Salvador de Oviedo a Compostela, formando la ruta interior o francesa del itinerario jacobeo. El Ayuntamiento, recientemente restaurado, es un edificio de dos plantas, con torre central rematada en un campanario de hierro forjado. En su fachada podemos observar el escudo del Concejo y el reloj que desde antaño marca la hora a los grandalienses. Allí somos recibidos por su alcalde, José Cachafeiro, que nos da muestras de la amabilidad de sus gentes y nos abre las puertas de todo el concejo. La Iglesia de San Salvador está rodeada externamente por un impresionante atrio con cuarenta arcos distribuidos en varias hiladas. En ella se pueden apreciar distintos estilos arquitectónicos propios de las distintas etapas en que fue construida o modificada. La parte más valiosa es la primitiva portada románica, del siglo XII, empotrada en un muro de la nueva iglesia y excepcional en el occidente asturiano. Medievales son también una lápida con epitafio (de 1297) y la puerta interior, del siglo XV, con herrajes góticos. El retablo mayor, iniciado en 1626, también es digno de detenimiento. Para acceder al interior de la iglesia, que normalmente está cerrada, hay que pedir las llaves en el Bar Centro situado al lado de la misma. No cabe duda que aquí la gente es muy confiada. Está acostumbrada a las visitas y sabe adivinar enseguida las intenciones del viajero.

Caminando por la calle del Carmen llegamos a la casa de Román, del siglo XVIII, con un gran patio central y capilla adosada. Allí, a la sombra de frondosos frutales, charlamos con Román Magadán, su actual propietario, de 83 años, conocedor del pasado de Grandas y sutil analizador del presente. Román se queja de la apatía de la gente, «éste es un pueblo vago a nivel asociativo, no hay clubs deportivos, la gente no quiere hacer nada, la juventud se va y quedamos sólo los viejos». La construcción de la presa de Salime, en 1954, si en un principio supuso un impulso para la zona, al ofrecer un trabajo alternativo, evitando la emigración, luego aceleró el proceso migratorio al anegar las tierras fértiles para la agricultura e incluso el propio pueblo de Salime. Román ve el futuro de Grandas, de forma clara, basado en el turismo. Reconoce, como la mayoría de las gentes del lugar, lo que supuso la creación del Museo de Etnografía, que da hoy el noventa por ciento de vida a la villa, pero cree, que todo pasa por potenciar y dar facilidades a la hostelería.

El Café Jaime es parada obligada en Grandas y centro neurálgico de tertulias y reuniones. Si de lo que se trata es de conocer a alguien o de localizar a alguna persona, hay que acudir a este viejo café y establecer contacto con Miguel. El te pondrá sobre la pista, el resto vendrá luego. Para conocer la buena cocina hay que ir, en la misma calle, a la Fonda Nueva, o a la Fonda Arreigada. De cualquiera de las dos nos iremos con una completa impresión de la gastronomía de la zona.

Seguimos nuestro itinerario y llegamos al Parque Municipal del Toural, hoy llamado Príncipe de Asturias. Pulcramente cuidado, los amantes de la botánica pueden admirar gran variedad de especies, autóctonas e importadas, como los arces, los castaños de indias, los plátanos y los aligustres. Todos ellos en torno a un precioso hórreo con techo de pizarra.

Al declinar el día damos un paseo por la Avenida de los Tilos, en la carretera que conduce al embalse. Allí podemos observar la hermosa Casa de Dirección, construida en 1947 por la Empresa del Salto, siguiendo las leyes de la arquitectura popular. Si seguimos descendiendo llegamos al Embalse, uno de los lugares de más belleza del municipio, admirable sobre todo desde los dos miradores construidos para contemplar la presa y las aguas remansadas en sus 30 kilómetros de cola.

Grandas sigue siendo un concejo eminentemente agroganadero. Las industrias más importantes están relacionadas con la elaboración de quesos y la producción de miel, hoy mermada, pero que en otros tiempos tuvo gran importancia. De ello dan fe tres colmenas que aparecen en el escudo, alusivas a la riqueza melífera de la zona. Hoy son las nuevas actividades vinculadas con el turismo y la cultura las que pueden dinamizar, sin duda, la vida económica del concejo. Los grandalienses desde hace mucho son conscientes de ello. En sus manos está, por lo tanto, el saber ofrecerlo.