Historia


La tradición periodística de Navia

Antes de adentrarnos en un recorrido cronológico por la vida de las publicaciones periódicas que existieron en Navia, es imprescindible que nos remontemos a los antecedentes remotos que, de forma inconsciente y rudimentaria, fueron el germen del nacimiento de nuestros primeros periódicos. Nos estamos refiriendo a los Bandos, Avisos, Carteles, Cédulas, Proclamas y Requerimientos que, durante el siglo XVIII, se exhibían en los lugares conocidos y frecuentados por los vecinos, cuando no se pregonaban en concejo abierto y a campana tañida. Tales documentos pueden ser valorados indudablemente como conformadores de la prehistoria del periodismo no sólo naviego, sino asturiano e, incluso, nacional. Transmitían las noticias de forma esporádica, familiar y restringida, pero, al fin y al cabo, las transmitían.

Es en el último cuarto del siglo XIX cuando las publicaciones de carácter nacional o provincial comienzan a incluir, incidentalmente, referencias de hechos locales, que irán teniendo cada vez más asiduidad aunque nunca consigan tener un gran interés informativo. Una de las revistas que gozó de más prestigio en esta zona fue "La Ilustración Gallega y Asturiana" (1879-1881), decenal, ilustrada, editada en Madrid y calificada como "la mejor revista asturiana de todos los tiempos". Sus relatos coinciden con lo comentado anteriormente. Tomemos como ejemplo dos noticias referidas a Navia aparecidas en el año 1880:

- 1 de Mayo de 1880: «Sigue instruyéndose la causa en el Juzgado de Luarca en averiguación de los autores del robo que en la noche del ocho del corriente, se cometió en la iglesia de la villa de Navia, de donde se sustrajo un estrado a que decían tener derecho ciertas personas con perjuicio del público. Se sigue la pista de los presuntos culpables, sin que hasta ahora se sepa nada afirmativamente por hallarse la causa del sumario».

- 18 de Junio de 1880: «Varios vecinos de El Espín, en el puerto de Navia, ha representado al Sr. Ministro de Marina para que se obligue a D. José Presno a demoler las obras fabricadas en el sitio llamado Dique viejo, destinado desde hace muchos años a astillero para la construcción de naves en la playa de El Espín, con las cuales se perjudica dicha industria».

A comienzos del siglo XX comienzan a proliferar los primeros periódicos locales, fundados, dirigidos y patrocinados casi siempre por emigrantes ilustrados que retornaban a su tierra con grandes ideas progresistas. La financiación corría a cargo de los anunciantes, de los directores y, sobre todo, de los líderes de turno, que utilizaban sus páginas para poder satisfacer así sus aspiraciones políticas. El periódico no era considerado como un medio de comunicación, sino más bien como un arma de ofensa y ataque personal. Eran numerosos, no obstante, los suscriptores residentes fuera de Navia y en América.

Rompió brecha "El Porvenir Asturiano", decano de la prensa periódica naviega, cuyo primer número vio la luz el 1 de Julio de 1903 consiguiendo sobrevivir hasta 1908. De ideología republicana, fue fundado y dirigido por Carlos Fernández Calzada, sosteniendo siempre ruidosas polémicas con los partidos liberal y conservador, que entonces tenían gran influencia en el distrito naviego. Se publicaba semanalmente, los domingos, y el precio era de 2 pesetas para España y 6 pesetas para el extranjero. Se imprimía en Luarca, en la imprenta movida a vapor de Pérez del Río, siendo su tirada inicial de 150 números llegando a alcanzar, al final, los 1.000 ejemplares. Tenía corresponsales en Argentina, Cuba, P.Rico, Méjico, Madrid, Luarca, Boal y Ribadeo.

"El Avance Asturiano", semanario democrático dirigido por Salvador Campoamor Villamil, nace el 1 de Enero de 1911 y mantiene su andadura hasta 1912. La suscripción semestral para España ascendía a 3 pesetas y la anual para el extrajero a 15 pesetas. Su divisa era: "Defender, informar, cooperar en instruir al agricultor; información sucinta nacional, amplia provincial, y del occidente astur, detallada; propagar el progreso en todas sus formas".

En marzo de 1912 aparece "La Juventud", semanario escolar concebido y dirigido por José Méndez García. El precio de un número suelto era de 0,50 pesetas, la suscripción semestral 3 pesetas, y la anual para el extrajero15 pesetas. En su cabecera se leía: "La escuela es fábrica de progreso. El niño es el hombre en formación".

"El Río Navia" surgió en 1913 y perduró, en una línea de equilibrio e independencia, hasta 1936. Se publicaba los días 10, 20 y último de cada mes, y se autodenominaba "decenario de información regional". Fue creado y dirigido por José Mª Fernández, nacido en Armental en 1888 y fallecido en Madrid en 1972. Se imprimía en los talleres de la Imprenta Católica de Madrid, y tenía su sede en la calle Fuencarral, nº 20, de la misma capital. El precio del número suelto era de 15 céntimos, para la suscripción semestral se fijaban 2,25 pesetas, para la anual 4 pesetas y para el extranjero 10 pesetas al año. Cada ejemplar estaba compuesto normalmente de cuatro páginas, publicándose un número extraordinario en agosto de 1913 dedicado a Campoamor. Tuvo un cambio de formato a partir del cuarto año, ampliando su tamaño y cambiando la fotografía de cabecera por un retocado dibujo del río. Estas eran las tarifas de publicidad vigentes en aquellos tiempos, para anuncios de 5x7 centímetros: en primera plana, 3 pesetas; en segunda o tercera plana, 2 pesetas, y en cuarta, 1 peseta. Por un año de inserción se hacía un descuento del 50%, y por un semestre del 25%.

En septiembre de 1916 aparece "El Eco de Navia", decenario, órgano del Sindicato Agrícola de la Región, que se mantuvo, con algún año de interrupción, hasta 1930. En una de sus editoriales decía: "El Eco de Navia, periódico que debe leer todo buen labrador, todos los amantes del progreso y entusiastas del terruño ...". Incluía una sección marítima donde se registraban los movimientos de buques en los puertos de Viavélez, Navia y Puerto de Vega.

Sale a la calle en 1920 "La Semana Naviense", como suplemento de La Semana Luarquesa que se publicaba los domingos. Su administrador en Navia era Marcial López Oliveros, teniendo como agente general en Cuba a José Méndez Suárez. En su cabecera se podía leer: "Se considera suscriptor o que continúa siéndolo, toda persona que recibiendo el periódico no lo devuelva o avise en la barbería de Pepe Muestras, donde se reciben suscripciones, anuncios y esquelas mortuorias".

"La Vanguardia" fue el nombre adoptado por "El Eco de Navia" a partir del número 55 (15 de Noviembre de 1931). Se anunciaba como "decenario defensor de la República", y subsistió hasta septiembre de 1934. El precio del número suelto era de 15 céntimos, y de la suscripción para un año de 5 pesetas. En la editorial del número 55 declaraban: "Ponemos en tus manos el ejemplar número 55 de El Eco de Navia con el democrático nombre de La Vanguardia. Efectivamente seguimos y seguiremos en vanguardia; es decir, a la izquierda, sin tocar a los extremos. La misma dirección, redacción y administración. El mismo programa".

El número uno del semanario republicano "Hoy" fue lanzado en Mayo de 1931, manteniéndose su publicación hasta septiembre de 1933. Su director era Alfredo Avila, y se definía como "órgano de los verdaderos republicanos, cada vez más ilustrado". Se componía en la imprenta de José Cervo, en la calle del Rivero nº 2 de Navia, y su precio era de 10 céntimos.

En plena contienda civil, los movilizados de Navia en el frente de Castellón confeccionaban un "quincenario humorístico-dramático" al que titularon "D’aquí p’alló". Fue recibido en Navia mecanografiado, de forma gratuita, entre 1937 y 1939, siendo su representante Segundo Fernández Campoamor y Llana.

A partir de 1939 el periodismo naviego toma un rumbo distinto. El artífice de este cambio fue Luis Junceda García, mediante la publicación de "El Cabanón". Como dice Jesús Martínez Fernández (B.I.D.E.A., 1967), "Luis Junceda imprime un estilo diferente a las publicaciones periódicas, anteponiendo la norma estética al cúmulo informativo y seleccionando las colaboraciones". "El Cabanón" nació, escrito primero a máquina, en 1939, pasando luego a confeccionarse por medio de multicopista. Logró sobrevivir hasta 1944, cuando ya se imprimía en el taller de Pérez del Río de Luarca. Un número especial de este año 1944, dedicado a las fiestas de Ntra. Sra. de la Barca, fue impreso en la Tipografía Heraldo de Zamora. Si la inspiración y dirección corrieron a cargo de Luis Junceda, hay que destacar también la labor administrativa y financiera desempeñada por José Pérez García ("Bazán"). Teniendo su distribución limitada a Navia, ésta la realizaba, a la antigua usanza, la popular "Tile", que lo ofrecía a una peseta voceándolo por las calles: "¡Ha salido El Cabanón!". El número 14 de 1943 fue censurado y prohibida su venta si no se suprimía una cita de Castelar, "por krausista". Se corrigieron dos ejemplares y se enviaron a Oviedo, pero el resto se vendió con la cita textual corriendo el riesgo de acabar en la cárcel sus promotores.

Durante el año 1949 se publicó la revista "Trébole", de carácter poético, editada y dirigida por Gustavo Adolfo Pérez, de Villaoril.

Y llegamos así a "Lar", revista de carácter cultural que puede ser considerada la última de nuestras publicaciones periódicas y que cierra, pues, nuestra historia. Dirigida también por Luis Junceda, se publicó entre 1954 y 1955, siendo asimismo su administrador, agente publicitario y "alma mater" de gran actividad José Pérez García ("Bazán"). Compuesta en Gráficas Ribazán, contaba con colaboradores de renombre, como Pedro Penzol, Alejandro Sela, Antonio G. Bellido, J.E. Casariego, etc. La fotografía corría a cargo de Pardo, Ocampo y Luber, y las ilustraciones las solían realizar G.A. Pérez y Tamayo. En "Lar" se publicó por primera vez el «Cantarcillo a la Virgen de la Barca», de José Mª Pemán.

A partir de aquí las noticias locales inician su difusión en la prensa provincial, que empieza a tener en Navia, y hasta hoy, corresponsales y colaboradores.

Al contenido de todas las páginas de aquellas publicaciones, debemos el poder reconstruir la historia de los primeros 50 años (del presente siglo) de nuestro pueblo. Gracias a ellas, muchos de nuestros hechos no cayeron en un irremisible olvido, y, gracias también a ellas, Navia tiene una tradición periodística y ocupa un lugar dentro de la historia del periodismo asturiano.