H I S T O R I A

Hace aproximadamente 4.000 años a J.C. Navia estaba habitada por elementos indígenas que eran hombres y mujeres completamente idénticos a nosostros, con una economía primitiva basada en la subsistencia a partir de la recolección, la caza, la pesca y la producción a partir de la incipiente agricultura y ganadería.
Corriendo el año 600 a J.C. irrumpió el pueblo celta, originario de centro europa, el cual, tiene una posesión no siempre pacífica de la tierra, llegó a convivir con el nativo imponiéndole sus costumbres y conocimientos. Nacieron las agrupaciones humanas de los castros, con originales arquitectura y soluciones urbanas, y se inició un nuevo tipo de cultura cuya calidad ha llegado hasta nosotros a través de importantes vestigios arqueológicos.

Habitada la zona por la tribu galaica de los albiones (de indudable raigambre céltica), es concebible la existencia de una agrupación humana en algún lugar sin identificar en la margen derecha del río, la hipotética Navialbiones, arranque inicial de nuestra individualidad como pueblo. El nombre de Navia proviene del apelativo del río, que cita Plinio por primera vez en su "Historia Natural" en el año 77 de la Era Cristiana. El vocablo, de filiación precéltica (con significado de divinidad y de fuente) tiene relación indudable con el culto que tributaban al agua los pueblos ribereños primitivos.
Hay una nebulosa histórica en el periodo que abarca desde la agonía y abandono de los castros hasta el nacimiento de los primeros núcleos urbanos medievales. Hay un cambio en la organización social y formas de vida que se va a producir muy lentamente en el transcurso de dos centurias, aportando nuevos elementos culturales. La penetración romana en nuestra región (último tercio del siglo I a. J.C.) y la visigótica (siglo V d. J.C.) con no ser muy profundas, fueron lo suficientemente sensibles como para impulsar la innovación, si bien los esquemas bajoimperiales debieron desaparecer entre los siglos VII al VIII.

Después de Covadonga (718), el nuevo reino se divide en territorios o "mandationes" con sus condes, gobernadores y jueces. Los monarcas van a delegar poderes y atribuciones en personajes notables que los han servido y ayudado, surgiendo así a partir del siglo X la clase noble, que se consolidará en los dos siglos siguientes acaparando privilegios y posesiones.
Por esta época emergen las primeras iglesias, estructurándose las parroquias a lo largo del siglo XI. A la vez, comienzan a levantarse monasterios (Santa Marina de Vega, San Antolín de Villanueva, San Salvador de Piñera y San Martín de Siloyo en Cabanella), con funciones administrativas y religiosas, que irán acumulando riqueza y poder para configurar una clase social nueva que será protagonista relevante en la incipiente sociedad altomedieval.

En el siglo XII las "villae" se aglutinan en auténticos pueblos con sus "concillia" y comunidades de vecinos. Se organizan las distintas jurisdicciones y el alfoz medieval o concejo empieza a figurar en los diplomas. El de Navia comprendía los territorios de Navia, Villayón y La Montaña, en una conjunción que perduró inalterable hasta el siglo XIX.
La primera noticia documentada de Navia data del año 926 y se refiere a una donación hecha al Obispo de Oviedo de unas posesiones en Andés. La precaria economía de subsistencia del siglo X, va a vigorizarse en los siglos XI y XII con las actividades monacales y señoriales tendentes a la acumulación de tierras, ganados y fortuna.
El en siglo XIII, Navia no fue ajena a la política de desarrollo económico y repoblación humana promovida por los reyes Alfonso y Sancho IV, y ubicada ya en su asentamiento actual, le fue concedida Carta Puebla en 1270 por el monarca Alfonso X. Los siglos XIV y XV ensombrecen la época bajomedieval con una honda depresión condicionada por la climatología adversa que malbarata cosechas y ganados, y por las continuas luchas dinásticas que extenúan las arcas Reales sumiendo a los pueblos en la desolación y la miseria, haciendo cundir la delincuencia y el terror.

La situación general del concejo en el siglo XVI estuvo marcada por una gran penuria económica. Otro aspecto que inquietó a los naviegos de los siglos XVI y XVII fue el de la lucha contra los piratas ingleses y franceses, que merodeaban por la costa comerciando ilegalmente o cometiendo tropelías.
En el siglo XVIII se produce una reactivación en el concejo inducida por la expansión de los cultivos y plantaciones, el incremento de la producción de carne y la diversificación de oficios y artesanías.
La invasión francesa conmociona los albores del siglo XIX contribuyendo Navia con sus hombres y aportaciones al triunfo sobre los invasores.
Los burgueses adinerados y los emigrantes de ultramar se convierten en terratenientes acaudalados al invertir en el suelo sus fortunas.
A ellos se va a deber la prosperidad municipal registrada en los primeros treinta años del siglo XX, con la apertura de negocios, construcción de viviendas, promoción de escuelas, trazado de calles y carreteras y revitalización agropecuaria.

La Montaña y Villayón se emancipan de Navia en 1851 y 1869, respectivamente, a la sombra de las nuevas reformas políticas y administrativas. Y Navia comienza, así, a engrandecerse al hacerse pequeña, replegada en su pequeño feudo de 67,6 kms2.

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