Desde el primer año, Cierro Grande se caracterizó por su intensa vida social y deportiva. Se institucionalizó muy pronto un torneo dominical que hasta la fecha nunca ha dejado de celebrarse. Había en aquel primer año un cartel que decía: "El torneo del domingo se juega aunque haga buen tiempo". Los premios no podían ser más modestos, como las inscripciones, pero poco a poco se fueron celebrando algunos mejores, hasta llegar en dos años a celebrar uno, patrocinado por Citröen Carastur, en el que se ofrecía un coche al que lograra hacer "hoyo en 1" en un par 3 de 132 metros. El que más se acercó fue el socio José María Gutiérrez, y el ganador del torneo el gerente del Club de Golf Lugo, Daniel Fernández.

Los torneos fueron el motor social de Cierro Grande, atrayendo cada vez a más residentes, y a los primeros niños. Cierro Grande ofreció clases gratuitas a los alumnos del colegio de Tapia, y en realidad a cuantos niños de la comarca lo desearan. Hubo momentos en los que 60 niños recibían clases gratuitas, participaban en torneos para ellos... En este capítulo entra de lleno José Manuel López, que hoy es monitor de golf de Cierro Grande junto con Simón Quintana, y que ingresó en el club en 1995. Con sólo 13 años, antes de ser socio, José Manuel hacía como los maletillas del toreo, y aprovechaba el atardecer, cuando el campo quedaba vacío, para entrar en él y jugar algunos hoyos cerca de su casa, con el hierro que le había regalado un socio. Por el día, José Manuel hacía de caddy de los socios, ganando así algunas bolas para practicar y, gracias a la generosidad de socios como Paco Luis, haciéndose con un modesto equipo de juego. José Manuel está muy ligado a la historia de Cierro Grande. Muy pronto pasaba de alumno a profesor, y compartía con Gonzalo Moure las clases a los niños del colegio.
Poco a poco, José Manuel fue encargándose de las bolas de la cancha de prácticas, hasta haber alcanzado lo que hoy es una cancha perfecta, con máquina automática expendedora de bolas, además de la tienda de golf. Fue el primer caddy-master, encargándose también de handicaps, cafetería... Su nivel de juego, con un handicap personal muy cercano al 0, atestigua que se trata de un gran golfista, algo de lo que habla su impresionante vitrina de trofeos, logrados en Cierro Grande, así como en los principales campos de Asturias y Galicia. Pero junto a él hay que nombrar a otros jóvenes, que empezaron como niños: María Sánchez, Claudia López, Rodrigo López, Pablo Díaz, Simón Quintana... Este último acaba de asumir las funciones de caddy-master, y se encarga ahora de las clases de los niños, muchos de ellos con un gran futuro. Algunos de éstos, como Lidia Goyos, demuestran que ya son una realidad como golfistas. En este capítulo infantil, es imposible olvidar a Darío Rodríguez, hijo de Manolo, presidente del comité de competición. Darío ha sido uno de los jugadores más precoces, no sólo de Cierro Grande, sino de España. Comenzó a dar bolas al año y medio, cuando aún no hablaba, y con un estilo envidiable. Tan brillante era que fue objeto de un reportaje en un telediario nacional. Actualmente, con 5 años, ya juega torneos por parejas, con resultados asombrosos.