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El 6 de agosto
de 1993 dos aficionados al golf, Manuel Praga y Gonzalo Moure, visitaron en
Rapalcuarto a Nicandro González Gayol, dueño de una finca de seis hectáreas
situada a espaldas de sus viveros, junto a la carretera general. De esa conversación
nació el sueño de convertir aquella finca llana en un pequeño campo de golf,
varios hoyos en los que iniciar la práctica de un deporte del que era desconocedora
la comarca. Contando con la buena disposición de Nicandro González fue convocada
la primera reunión de aficionados, en su mayoría veraneantes, para sondear
la posibilidad de fundar un club que asumiera los gastos necesarios. La reunión
tuvo lugar en el Parador Nacional de Ribadeo dos días después, con asistencia
de un reducido grupo de aficionados, entre los que se encontraba Ramón Espinosa,
prestigioso diseñador y constructor de campos de golf, quien informó de la
idoneidad de la finca de Rapalcuarto para la construcción de un pequeño y
modesto campo. Por fin, el día 20 de agosto de 1993, se celebró la reunión
que puede ser considerada como fundacional, en el mismo Parador de Ribadeo.
A ella concurrieron 27 personas. La mayoría eran veraneantes, ya practicantes
del golf en sus lugares de origen, pero entre los que ya estaban otros residentes
en la comarca, como Juan Alvaro Fernández, y los propios Nicandro González
Gayol y Gonzalo Moure, que formarían parte de la primera directiva del club,
junto con Manuel Parga, como presidente, y Ramón Espinosa. En efecto, los
27 soñadores acordaron aportar 50.000 pesetas por familia en dos plazos de
25.000 pesetas para iniciar las obras. De modo que el club, que fue inmediatamente
bautizado como Cierro Grande por el nombre que ya tenía la finca, arrancó
con un capital de 675.000 pesetas, y la promesa de otras tantas.
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El primer "golpe"
en Cierro Grande. |
En septiembre
del mismo año, 1993, el día 20, comenzaban las obras de construcción de seis
"green" y otros tantos "tee" de salida, según el diseño de Ramón Espinosa,
que optimizaba el escaso suelo disponible, y con el trabajo desinteresado
de su empresa, Garden&Golf. El 4 de enero de 1994 se celebró en Cierro Grande
una reunión para evaluar la evolución del crecimiento del club, con el sorprendente
resultado de 83 socios familiares, una cifra muy superior a la inicialmente
prevista. De inmediato se legalizó el club, y fue contratado un monitor de
golf, para iniciar en su difícil práctica a una veintena de residentes que
habían decidido sumarse a la aventura. Es imposible olvidar la primera clase,
en la zona del actual green del 5, con alumnos como Denisse, Puerto, Javier
Torres, Juan Alvaro, Laureano, Pepita Fernández, Luis Morales, José Luis Pereira,
Tina Blanco, Pepe Barcella, Amparo... y nuestro inolvidable Pepín, el primer
profesor de Cierro Grande. |
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El 1 de abril del 94, en Semana Santa, el campo fue inaugurado con
un torneo celebrado bajo una persistente lluvia y en medio de un
potente vendaval. El primer golpe lo dio Ramón Espinosa, constructor
del campo, y el primer campeón de Cierro Grande fue Alberto Pelegrín,
seguido de Xulio Beiras. El diseño del campo, seis hoyos de par 3,
había sido aprovechado para hacer un recorrido a casi doble vuelta,
11 hoyos, dos de ellos de par 4, para un total de golpes de 36.
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Con un comienzo de la vida del club tan fulgurante, el
desarrollo posterior no lo fue menos. El número de
socios crecía constantemente, y cada semana santa,
coincidiendo con el aniversario de la inauguración del
campo, se fueron haciendo realidad más novedades:
bunkers en todos los hoyos el año 95, cancha de
prácticas, putting-green, caseta club... Esta merece un
pequeño capítulo. El primer verano, en 1994, Cierro
Grande instaló una máquina de refrescos situada al
término del hoyo 6, como primera célula de su local
social. Al año siguiente, el socio Leandro Abad
construyó un pequeño refugio de madera, poco más que una
marquesina rústica para protegerse de la lluvia, junto
al naciente campo de prácticas. Un año más tarde, un
nutrido grupo de socios, con Leandro Abad como capataz y
arquitecto, se pusieron a trabajar para ampliar y cerrar
lo que sería el primer diseño de casa club, y que en
1999 sería rediseñada por Juliana López Cancio y José
Luis Pereira, dotándola de servicio, barra de bar,
ordenador, tienda de golf, etc. |
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