Camino de Villayón,
entre Arbón y Cacabellos,
montes caminos y bosques
y entre prados empinados,
hay un precioso lugar
que se llama San Pelayo.
Modesto, sencillo,
¡Corazón de aldeano!
Tiene esencia de eucalipto,
laurel y pino.
Entre bosques de avellano
nogal y castaño.
Flores silvestres,
senderos de zarzamoras,
árboles de camelias y de mimosas.
Aroma de azahar
del naranjo o limonero,
manzano, cerezo o peral. |
Entre las aves, ¡la altiva imperiosa!
águila rapaz
y en el ocaso...
la avispada raposa,
jabalíes y demás.
Aprendí a descubrir...
autentica naturaleza.
Y en los prados frescos,
hacia la alborada,
pacen los rebecos,
grandes y pequeños,
deleitándome la vista.
Esta real fantasía.
Olor a lumbre,
hogar de leña,
hogar de antaño
de vida llena. |
Entre vaquinas, viejos caseríos
aún conservados,
casas de piedra con sus paneras,
corrales y huertas.
Campos labrados de nabos,
fabas, maíz o patata.
¡Que labor!
¡Con que respeto!
¡Y que fieles!
tradición que les legaron
luchadores legendarios
¡Corazones aldeanos!
Mi pequeño paraíso.
Este hoy es mi hogar
Un sueño echo realidad.
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